Toxina butolínica

La toxina butolínica es una neurotoxina producida por una bacteria y lo que hace básicamente es paralizar el músculo, por lo que se elimina por completo las arrugas de hacer gestos o muecas.
El Botox hace que la sustancia que permite la contracción del músculo no se propague y bloquea la contracción natural de los músculos; de esta forma el músculo queda paralizado y no es posible realizar cualquier expresiones o muecas, lo que ayuda a evitar que se marquen las arrugas.
La toxina butolínica se inyecta con una aguja muy fina y en cantidades muy pequeñas en la piel o en los músculos de la zona que se quiere tratar. Las inyecciones son casi indoloras y pueden ser aplicadas en la misma consulta por un médico especialista o cirujano, sin necesidad de anestesia.
El tratamiento sólo requiere de unos pocos minutos y el paciente se irá de la clínica sin marcas ni vendas por lo que podrá retomar su vida cotidiana inmediatamente.